ACA VAN LAS FOTOS DEL CUARTO ENCUENTRO DIOCESANO DE  DE LITURGIA REALIZADO EN SAN JOSÉ EL DIA 26.02.2011.

 

 

El pasado 26 de febrero, dirigido por el Hno. José Mario Dipace, se realizó en la ciudad de San José el cuarto encuentro de diocesano de Liturgia, en el cual se hizo presente el grupo de Liturgia de nuestra parroquia.

El motivo de este encuentro estuvo centrado en el tema de la preparación de la Cuaresma , para que desde nuestras comunidades pudiéramos brindar una buena preparación para este tiempo fuerte, tan especial para los cristianos, y que comenzó con el Miércoles de Ceniza (9 de febrero). Este es un tiempo en que los cristianos nos debemos preparar para vivir la Santa Pascua., como lo dice el Papa Benedicto XVI en su mensaje para la Cuaresma 2011:

“ La Cuaresma , que nos lleva a la celebración de la Santa Pascua , es para la Iglesia un tiempo litúrgico muy valioso e importante, con vistas al cual me alegra dirigiros unas palabras específicas para que lo vivamos con el debido compromiso. La Comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con más abundancia del Misterio de la redención la vida nueva en Cristo Señor”.

Como integrantes de nuestra comunidad nos parece oportuno desde este espacio, ayudar a que cada uno de nosotros nos preparemos y reflexionemos para vivir el verdadero sentido de la Semana Santa y de la Santa Pascua.

No endurezcamos nuestro corazón, dejemos que la Palabra de Dios actúe en nosotros, y tratemos de profundizar en la oración. También no olvidemos que este es un tiempo de ayuno, de penitencia, de caridad. Muchos hermanos necesitan de nuestra palabra, de nuestra escucha, de nuestra caridad. De esa forma podremos “ emprender seriamente el camino hacia la Pascua y prepararnos a celebrar la Resurrección del Señor —la fiesta más gozosa y solemne de todo el Año litúrgico—, ¿qué puede haber de más adecuado que dejarnos guiar por la Palabra de Dios? Por esto la Iglesia , en los textos evangélicos de los domingos de Cuaresma, nos guía a un encuentro especialmente intenso con el Señor”

El primer domingo del itinerario cuaresmal subraya nuestra condición de hombre en esta tierra

El Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle»

La petición de Jesús a la samaritana: «Dame de beber» (Jn 4, 7), que se lee en la liturgia del tercer domingo, expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del «agua que brota para vida eterna» (v. 14): es el don del Espíritu Santo, que hace de los cristianos «adoradores verdaderos» capaces de orar al Padre «en espíritu y en verdad»

El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El Evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: « ¿Tú crees en el Hijo del hombre?». «Creo, Señor» (Jn 9, 35.38),

Cuando, en el quinto domingo, se proclama la resurrección de Lázaro, nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: «Yo soy la resurrección y la vida... ¿Crees esto?» (Jn 11, 25-26).

 

Dado que también este tiempo de Cuaresma es un tiempo de ayuno, preguntémonos ¿de qué queremos ayunar en esta Cuaresma? Por eso quisimos compartimos con ustedes esta reflexión que puede ser de gran ayuda.

 

Ayuna de juzgar a otros y descubre a Jesús que vive en ellos.

Ayuna de Palabras hirientes y llénate de palabras o frases que purifiquen.

Ayuna de descontento y llénate de gratitud.

Ayuna de enojo y llénate de mansedumbre y paciencia.

Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y optimismo.

Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios.

Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida.

Ayuna de presiones y llénate de oración.

Ayuna de tristezas y amarguras y llénate de alegría en el corazón.

Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás.

Ayuna de rencores y llénate de actitudes de reconciliación

Ayuna de palabras y llénate de silencios para escuchar a otros.

Ayuna de pensamientos de debilidad y llénate de promesas que inspiran.

Ayuna de lo que te separe de Jesús y llénate de todo lo que te acerque a Él.

 

Seguramente que si todos intentamos este ayuno, lo cotidiano se irá inundando de amor, paz y confianza.

Que los corazones se abran con el ayuno en la Cuaresma para recibir a Jesús Resucitado.

 

Cristina Trapolini

 

 
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